Estúpido apretado coño jodido

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Solo nenas glamcore

Pero algo no ocurrió como ella esperaba. El golpe fue sordo y duro. Notó un calor pesado en su frente y un leve impacto de su espalda contra el suelo.

Veía nublarse el ventilador en el techo. Te vas a quedar aquí conmigo hasta que vengan a buscarte. Ova cerró los ojos para calmar el dolor. Ante el silencio ensordecedor, se escuchó el motor del Renault Space de Patrick Hannigann alejarse de allí. Ya había amanecido cuando Ova dejó de necesitar que aquella bolsa de hielo presionara el doloroso bulto de su frente.

Se encontraba en la sala de espera de la comisaría de Newport. Allí, algunos agentes la conocían de vista, aunque nadie la consideraba una delincuente juvenil. Frente a ella, se escuchaban las voces de sus padres, Elliot y Dolly Bryce, hablando con el agente Terry Barnett tras la puerta. Pero su hija ya ha sido fichada por la policía y absuelta por ser primeriza. Edwing Nottingham, centro al que había asistido Ova antes de pasar a la secundaria.

Ova escuchaba atentamente, disgustada con su padre y preocupada por la reacción de su madre. Dolores Dolly Bryce había trabajado dos años como cajera en un supermercado, aunque se vio forzada a dejarlo debido a sus numerosas y graves enfermedades mentales. Entre ellas aparecían la bipolaridad, depresión crónica, narcolepsia y perdidas graduales de memoria acorto plazo. Pasado un instante, que a Ova le pareció eterno, sus padres salieron acompañados por el orondo agente Barnett.

Ella pareció no inmutarse—. Siento mucho todo esto. Sé que a menudo te sientes sola. Pero esperamos que esto pueda ayudarte.

Barnett dio un paso al frente. Ova se despidió de sus padres y subió en el coche de policía junto a Terry Barnett. Hacía tiempo que no montaba en un vehículo cuyo conductor hacía uso del cinturón de seguridad. Terry comenzó a carcajear exageradamente. Ova palpó con cautela el chichón de su frente.

Terry Barnett volvió a reírse. Ambos entraron en el recinto. El lugar olía a naftalina y zumo de manzana. Aquello asqueó a Ova. Terry se acercó al mostrador y comenzó a hablarle a una mujer con aspecto de enfermera.

Mientras tanto, Ova analizó el lugar. Había una vieja televisión que emitía el canal 1 para todos los ancianos que, o bien dormían o se quejaban del sistema político. Subieron a la segunda planta y cruzaron un pasillo blanco repleto de puertas de metal. Dada tu situación, esto es lo mejor que podemos ofrecerte.

Te presento a Erick Singh. Al abrir la puerta, una bocanada de humo se estrelló contra los rostros de ambos. Este era un aroma a hierbas y a hebra de los años cincuenta. Aquí no se puede fumar.

Aquella voz, que Ova escuchó oculta tras la humareda y ronca por los cigarros y la edad, le resultó algo familiar. Aunque al instante descubrió que no era alguien conocido, y que tan solo le recordaba a las voces de aquellos hombres longevos que se pasan el día fumando y bebiendo en los bares.

Tenía los ojos rojizos, la cara arrugada y una mohicana canosa y descuidada que mostraba el tatuaje de una calavera en su sien izquierda. Erick exhaló dos columnas de humo por su ganchuda nariz. Te presento a Ova Bryce. Veo que habéis entablado una relación en tiempo récord —bromeó después. Erick volvió a mirarle a los ojos. El agente Barnett ayudó a Erick a subirse en la silla de ruedas y colocarse el camisón.

Después, los tres salieron del asilo de Villafé. Cuando el agente Barnett se marchó en el coche de policía, la chica sintió una presión en el pecho. Aquel esperpento de la naturaleza sería su íntimo compañero durante los próximos tres meses. Se limitó a agarrar la silla de ruedas y empujar hacia la salida del asilo. Concretamente en la calle Penffald. La gente me veía como si tuviera dos cabezas o algo así, pero me importaba una mierda. Sólo vi su rostro sonriente y le regresé la sonrisa.

Estaba sosteniendo al oso Bob y se veía que andaba tan arriba como un papalote. Chica Reed se rio cuando me la llevé lejos de él y hacia las escaleras. Entendí a qué se refería, pero la verdad esto ya no era un show. Una parte sí lo había sido, pero ya no. Sólo estaba jodidamente ansioso por estar a solas con ella. La cargué dentro de mi cuarto y la deposité en mi cama antes de cerrar y ponerle el seguro a la puerta. Con mi suerte, Jasper y su jodido oso vendrían por arrumacos si no le ponía el pestillo.

Me giré y Chica Reed estaba arrodillada en mi cama, viéndome. Me incliné y puse mis brazos a cada lado de ella. Pasó sus dedos por mi mandíbula antes de besarme ligeramente y retroceder justo cuando yo estaba a punto de profundizarlo. Le fruncí el ceño y se mordió el labio. Aunque no había nada por lo cual ponernos nerviosos. Yo era bueno en la parte física, de eso estaba seguro. Estaba jadeando cuando rompí nuestro beso—.

No podía quedarme con sólo besarla y joder, afortunadamente no tenía que limitarme a sólo eso. Moví mis manos a lo largo de sus perfectas curvas y nos rodé de costado para poder agarrar bien sus tetas.

Carajo, se sentía bien. Agarré de nuevo sus tetas y gemí al sentir lo duros que estaban sus pezones. Bajó la mano y comenzó a quitarse mi camiseta, y mandé un silencioso agradecimiento a Dios o a quien quiera que estuviera permitiendo que esto pasara.

Luego aparté sus dedos y lo hice yo mismo, viendo como cada pulgada de su cuerpo era revelada—. Te ves muy caliente en mi ropa, pero te ves mucho mejor sin ella —le dije. Se rio cuando levanté el jersey por su cabeza y lo lancé a un lado. Ahora no tenía duda de por qué no había podido sacarla de mi cabeza. Ya había terminado de hablar sobre ropa. La ropa estaba completamente sobrevalorada. Ella no debería usar nada cuando estuviera conmigo. Eso era todo lo que sabía. Chica Reed gimió y tiró de mi cabello mientras yo la mordía y chupaba.

Bajé mi mano por su estómago y le acaricié el coño sobre la falda mientras ella se removía contra mí. Estaba tan caliente que podía sentirla a través de la tela.

Ella estiró la mano por mi espalda y tiró de mi camiseta. Sus dedos trazaron los contornos de mi pecho y se lamió los labios al verme. Amaba la forma en que me veía.

Sonreí al deslizar la mano debajo de su falda y, al fin, tocar su coño. Estaba tan jodidamente mojada. No tienes que ser callada, nena. Mi polla necesitaba estar enterrada dentro de ella pronto. Le quité la falda y ahí estaba, al fin desnuda sobre mi cama, justo como estaba destinada a estar.

Y en su cuarto. Carajo… me encantaría tomarla en la cara del Seminole. Dudaba que ella me dejara, pero definitivamente añadiría eso al banco de fantasías. Presionó la cabeza contra mi almohada y se empujó contra mí así que aceleré mi paso. Bajé mis dedos por su entrada y metí uno. Tan jodidamente caliente y apretado. Me incliné, mantuve los ojos en ella al pasar mi lengua sobre su clítoris. Era bueno en estas mierdas; por supuesto, me hice el propósito de aprender a complacer a una mujer, pero rara vez me tomaba el tiempo para hacerlo.

Metí un segundo dedo en ella y giré su clítoris con mi lengua mientras metía y sacaba mis dedos. Rocé su clítoris con mis dientes y gritó mi nombre. Carajo, sí, podía acostumbrarme a ese sonido.

Lamí y chupé mientras ella se convulsionaba contra mí. Había tenido razón, gritó esta noche justo como le dije que haría. Y eso fue sin mi polla embistiéndola. Cuando se calmó, subí por su cuerpo en un camino de besos, mordiendo su sexy estómago en mi camino.

Se veía un poco deslumbrada, pero me respondió el beso cuando mis labios se encontraron con los suyos. Tuve que sonreír ante el efecto que causaba en ella. Embestí contra ella al besarla, su lengua se encontró con la mía a pesar del lugar donde acaba de estar mi lengua. Eso también era caliente. Todo sobre esta chica lo era. Sólo me he corrido una vez. Mi cara debió haber decaído porque se disolvió en risitas y tocó mi rostro—. Este ha sido un día bastante grande para ti.

No quiero que haya un corto circuito en tu cerebro. Desabrochó mis jeans y me los quitó junto con los boxers. Sonrió al lanzar mi ropa al piso y se sentó sobre mí de nuevo. Su mano derecha se envolvió en mi polla y me pajeó. Estaba tan caliente que, joder, me retorcí en su mano. Eso era increíblemente caliente, pero no quería probar esa teoría hoy.

Necesitaba que me tocara, que me probara, que me follara. Lo que sea que ella quisiera. Sí, no tenía jodida vergüenza cuando se trataba de esta chica. Estaba jodido, pero no me importaba siempre y cuando fuera jodido por ella. Joder sí, esos hermosos labios suyos se envolvieron alrededor de mi polla y estuve en el paraíso.

Su lengua acarició mi cabeza y me moví contra su boca. Se apartó y me sonrió. Esa era una pregunta tonta. Estiré la mano hacia mi mesita de noche y la abrí mientras ella lamía la parte baja de mi polla. Si no me apuraba me correría antes de tener la oportunidad de estar dentro de ella de nuevo. Mis dedos se cerraron alrededor de un condón, lo agarré y lo aventé sobre mi estómago.

Ella se rio y besó mi cabeza antes de agarrarlo y abrirlo. Mantuvo sus ojos en los míos al ponerlo sobre mi longitud. Piensa en cosas no sexys. Mi maestro de inglés en noveno grado que olía a polillas. Perfectos y capaces dedos bajando por mi polla y un coño apretado y mojado a pulgadas de mí. Carajo, me apretaba a morir y tenía tantas ganas de correrme, pero de ninguna maldita manera iba a hacerlo antes de que ella se corriera de nuevo.

Finalmente estuve por completo dentro de ella y se sintió como el jodido paraíso. Se rio y lo sentí vibrar en mi polla. Era tan jodidamente sexy, tocaba sus pechos al moverse sobre mí. Jadeó y se lamió los labios—. Oh sí, eso se siente bien. Maldición, sí que era cierto. Santa mierda, era toda una visión. Estiró sus pezones al moverse arriba y abajo, nuestros cuerpos chocaban.

Moví mi mano derecha a su coño, pellizqué su clítoris al mismo tiempo que ella hacía eso con sus pezones.

Gritó mi nombre y se corrió. Estaba bastante seguro de que me desmayé por uno o dos minutos. Ella estaba inmóvil sobre mí—. Bajé mis manos por su espalda. Su piel, maldición, mi piel estaba resbalosa a causa del sudor. Este era el mejor entrenamiento de todos. Necesitaba hacerlo parte de mi régimen diario. Eventualmente levantó la cabeza y se apartó de mí. Puede que lloriqueara cuando mi polla salió de ella.

Aunque no pude evitarlo; era maravilloso estar dentro de ella. Se rio ligeramente al acostarse junto a mí. Deslicé un brazo a su alrededor y la jalé contra mí. Cuando salí, ella tenía puesto mi jersey y estaba buscando algo por el piso—. Era raro como el infierno, pero se sentía bien. No había nadie como ella. La besé y estiré la mano por otro condón. Lo saqué y lo abrí, rompí nuestro beso para ponérmelo antes de deslizarme dentro de ella. Mis ojos miraron los suyos cuando comencé a entrar y salir lentamente de ella.

Esta vez era diferente. No quería hacerla gritar y no era un reto o una carrera o algo así. Sólo quería mantener esa mirada, cualquiera que fuera, en su rostro. Mis dedos terminaron entrelazados con los suyos, lo cual era otra primera vez. Nunca sostenía las manos de una chica mientras la follaba.

Apreté ligeramente sus manos y ella respondió con su propio apretón. Suspiró y me besó suavemente mientras nuestras caderas se movían lentamente, juntas. Ella hacía soniditos sexys mientras besaba sus mejillas, su cuello.

Sus pulgares se movieron lentamente sobre los míos, eran toques ligeros como plumas que podía sentir por todo mi cuerpo. Sus ojos volaron a los míos y sonrió justo antes de que mis labios capturaran los suyos de nuevo. Haz eso de nuevo. Se mordió el labio así que lo hice de nuevo—. No lo entendía pero nunca antes lo había sentido. Me salí de ella y la besé antes de apresurarme al baño. Me deshice del condón y me miré en el espejo. Mismo chico caliente que siempre he sido.

No quería que pensara de nuevo que quería que se fuera. Sólo cansado o algo. Fue un día grande para mí. La besé e intenté ignorar ese maldito sentimiento raro que no se iba.

Sólo necesitaba dormir para quitarme la sensación—. Me gusta un poco. La cosa rara no lastimaba, sólo lo sentía como un aleteo. Abrí los ojos y vi que los suyos estaban cerrados, su cabeza estaba sobre mi almohada. Lo que sea que fuera, se iría en la mañana.

Read 1 from the story Me Enamore De Ese Estupido by PatataBiersack (Patata un pantalón apretado color negro, mis converse grises, una blusa de manga larga blanca y un sueter gris que era de Kellin. _: Ya basta coño -grité. corra a ese idiota de ahí -señalé a Sykes- me ha estado molestando toda la jodida clase. Lucy corazón pie y el coño jodido en alta definición. Caliente jock obtener Lesbianas maduras en zapatos chupar el coño apretado en alta def. Asiática twink. Es fácil querer ser alguien y acabar siendo un idiota. .. Sabes que hay cientos como este, en cada gran ciudad un niño crece apretando los dientes.